La educación canina y el adiestramiento son conceptos similares, pero hay matices:

Hablamos de adiestramiento canino cuando nos referimos al entrenamiento necesario para enseñar a un perro ejercicios o habilidades concretas.

Muchos de estos ejercicios son aplicables en la vida cotidiana (pasear sin tirar de la correa, traer un juguete, atender a la llamada, etc.) y entonces es cuando el adiestramiento canino se solapa con la educación canina. Otros ejercicios se enmarcan en contextos de trabajo o deporte más complejos (detección de explosivos, búsqueda de personas, agility, etc.).

Podemos decir entonces que educar consiste en utilizar técnicas y sistemas de aprendizaje para enseñar a un perro a convivir de formar correcta y ordenada en el medio social en el que vive y relacionarse adecuadamente con todos los estímulos del entorno (personas, animales, objetos, sonidos, etc.).

La educación canina está dirigida a lograr que un perro obedezca las órdenes básicas de su guía o propietario, pero implica mucho más que la mera obediencia. También tiene que ver con saber cómo enseñar a un perro a gestionar sus emociones ante situaciones diversas.

Hay muchos adiestradores, pero apenas existen educadores caninos.

EN EDUCACIÓN  CANINA ENCONTRAMOS DOS NIVELES:

  • Nivel Primario

El único objetivo de este nivel primario consiste en ofrecerle al cachorrito un medio adecuado para que se desarrolle psicológicamente y vaya adaptándose armoniosamente a la clase de vida que le espera. Este nivel primario es el más importante porque, si se ejecuta correctamente, generará un perro estable, equilibrado y que “sabe estar en cualquier parte”. Incluso, una buena educación primaria impedirá que afloren a la conducta trastornos de la personalidad transmitidos genéticamente. Quizás resulte imposible que esta clase de querencias de origen genético pasen desapercibidas, pero es improbable que se manifiesten con la entidad y el deterioro de un trastorno.

  • Nivel Secundario 

Este nivel se aplica a aquellos animales que padecen trastornos clínicos por ausencia o defectos educativos del nivel primario.

Ejemplos:

“Este perro presenta una fuerte motivación hostil”. “Este perro es tan tímido que no hay manera de sacarlo al parque”. “Este perro tiene miedo de todo”.

Si hubiesen dispuesto de un nivel educativo primario correcto, estos problemas se habrían evitado. Como no hubo nivel primario o se hicieron mal las cosas, ahora necesitamos una educación canina, especial.

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