Para los perros la masticación es una actividad natural para combatir el estrés. Masticar conduce a la liberación de hormonas calmantes, en pocas palabras, masticar hace que los perros se sientan bien.

Las endorfinas son sustancias ubicadas en las terminaciones nerviosas, generadas desde el hipotálamo y la glándula pituitaria en situaciones de excitación, ya sea por ejercicios o actividad física, sexualidad, consumo de algunos alimentos o dolor. Como neurotransmisores que son, participan del flujo de información entre una neurona a otra, trasmitiendo sensaciones de placer o analgesia. En el caso de los perros, la liberación de endorfinas producen en él un estado de bienestar y placidez.  Les hacen estar más contentos y que se comporten mejor. Sin embargo,  el flujo de estas sustancias puede aumentar o disminuir según algunos parámetros de la vida cotidiana del can: https://www.mundoperros.es/las-endorfinas-en-los-perros/

Los perros que mastican regularmente tienen acceso a una gran manera natural de auto-calmarse. Los juguetes, huesos  para masticar y los Kongs son también una forma útil de mantener a los perros ocupados. Divertirles en un momento de tranquilidad o mantenerles relajados en su cama.

Realmente , somos muchos los que pensamos que los huesos son una parte fundamental en la dieta de un perro y un gato. Están diseñados para comerlos. Son una fuente primaria de calcio además de contener muchos más minerales y nutrientes que otros tipos de alimentos.

A parte del valor nutritivo que tienen, masticar y roer huesos tiene un efecto muy positivo en la salud dental de nuestras mascotas y como ya hemos indicado anteriormente, tiene un efecto liberador de estress y frustración y por consiguiente de relajación. Los perros que mastican y roen huesos en general tienen una salud dental inmejorable: dientes blancos y fuertes. Trabajar los huesos estimula las encías, ligamentos y músculos y este es el motivo, junto con la limpieza, por el que los dientes están tan sanos. Una buena salud dental es fundamental para un buen estado de salud general.

A través de la masticación, podemos también encontrar una vía de comunicación entre nuestro perro y nosotros o entre nuestro perro y otros perros. En el caso de que el perro, cuando está realizando un ejercicio de masticación, lo realiza con sus dientes incisivos, nos está indicando que no se encuentra lo suficientemente relajado para realizar dicha masticación. Debemos prestar atención a los estímulos que le puedan estar generando dicha inseguridad para mantenernos atentos a las reacciones de nuestro perro hacia dichos estímulos.

En un total estado de relajación durante el ejercicio de masticación, el perro debería estar masticando el hueso utilizando sus molares, situados en la parte posterior de la mandíbula.

Igualmente puede coger el hueso o elemento para realizar la masticación y llevárselo  a un lugar apartado de dónde se lo hemos dado. En este caso, nos estará indicando su estado de alerta y de necesidad de  mantenerse en una posición de control ante todo lo que pueda estar sucediendo.

¿Tiene sus riesgos dar huesos? Pues sí, como todo.

Hay normas que se deben cumplir para minimizar riesgos al comer huesos. De todos modos a pesar de cumplir todas las normas uno tiene que asumir como dueño que quizás algún día alguna cosa pueda suceder. Lo cierto es que los perros con experiencia que tienen dueños educados y responsables,  raramente tienen problemas y comen huesos todos los días.,

 

Problemas más comunes:

1. Dientes rotos: siempre a consecuencia de roer huesos muy duros. Si un diente se rompe puede implicar la extracción del mismo o tal vez sea posible reparar si se dispone de un dentista veterinario en la zona (no abundan).

2. Impactaciones: eso significa que los trocitos de hueso se conglomeran en una masa sólida en el intestino grueso y no se mueve a pesar de los esfuerzos por defecar. Es doloroso. Suele pasar por comer un exceso de huesos carnosos y por ingerir un exceso de hueso recreativo (es fácil ingerir un exceso de éstos). Pueden requerir de cirugía

3. Obstrucciones: pueden darse en el esófago (el tubo que va de la boca al estómago) o en el intestino. Cuando el problema se da en el esófago suele ser porque el perro es muy ansioso y simplemente aspira el trozo que se le da. Bien , porque se ha dado un hueso demasiado pequeño o porque el hueso no era crudo. Las obstrucciones intestinales suelen darse como consecuencia de dar huesos cocinados.

Existen las perforaciones (por huesos pequeños) y atragantamientos que son problemas muy poco comunes.

Leyendo el porqué de los problemas se puede deducir con bastante facilidad cuales son las normas fundamentales de seguridad para dar huesos:

1. Siempre crudos.  Cuando se cocinan los huesos pierden su elasticidad y son un problema en potencia (además de no aportar nada a nivel nutricional). Los huesos crudos son relativamente blandos y no se astillan mucho. Los huesos de animales grandes que soportan peso,  son muy duros y pueden astillarse fácilmente aunque sean crudos.

2. Deben ser huesos carnosos. Eso significa que deben estar envueltos de carne para que su paso por el sistema gastrointestinal sea seguro.

3. Adecuados para el tamaño del perro: Un perro aunque sea ansioso no tiene más remedio que trabajar una pieza grande de hueso. Son los huesos pequeños que no trabajan los que se encajan.

4. Dar los huesos bajo supervisión y con seguridad, teniendo en cuenta los casos de perros que son muy protectores de su comida y de sus cosas.

Esperamos que os haya servido de utilidad, como siempre.